
El IPE (Índice de Precipitación Estandarizado) es apropiado para cuantificar los déficit o excesos de precipitación en múltiples escalas temporales, razón por la cual es apto para el estudio de sequías cortas (pero importantes para la agricultura) o muy prolongadas (relevantes para evaluar la disponibilidad de agua subterránea, los caudales y los niveles de lagos o embalses). Así, la sequía agrícola ha podido ser bien representada por el IPE a escalas de 3 meses, mientras que los caudales han sido bien descritos por medio del IPE a escalas de 6 meses. Del mismo modo, se ha encontrado fuertes relaciones entre el IPE a escalas de 6 a 24 meses y la variación del nivel de la napa freática. De todas formas, es útil complementar su comportamiento con la evolución de índices vegetacionales (NDVI) y de caudales para tener una visión actualizada de la sequía agrícola potencial. En el caso actual persiste una extensa franja en Chile Centro Sur (prácticamente desde el sur de Valparaíso a Los Lagos) donde el IPE presenta algún grado de sequía en los últimos 48 meses), lo que según la definición espacio-temporal del índice se mantienen por cerca de 4 años índices negativos del IPE en toda esa extensión, afectando tanto la humedad del suelo como la disponibilidad de los recursos hídricos. La prolongada sequía tiene su antecedente en la denominada “megasequía” definida por el investigador René Garreaud observando el período 2010-2015.
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El Monitor Agroclimático ha sido elaborado por la Sección de Emergencias y Gestión de Riesgos Agrícolas, Departamento de Gestión Institucional, del Ministerio de Agricultura de Chile.



