
El extensionismo rural, que consiste en facilitar tecnologías, tanto o más que en trasferir tecnologías, frecuentemente, la extensión es considerada simplemente como un vehículo para difundir el progreso técnico y científico y transferir tecnología. Esa es una definición estrecha e insatisfactoria. La difusión del conocimiento no es un camino de una sola vía; de científicos a productores. Los conocimientos de los agricultores deben ser recogidos, analizados, capitalizados y diseminados. Los productores necesitan algo más que información técnica. Rara vez hay una solución a los problemas agrícolas que "les quede bien a todos", ya que comprenden aspectos técnicos, económicos, comerciales, sociales y ambientales, los propios productores deben ser capaces de analizar las restricciones, buscar y probar soluciones, y elegir opciones entre las ofrecidas por el conjunto de proveedores de servicios.
En este contexto, la Sección de Emergencias y Gestión de Riesgos Agrícolas, del Ministerio de Agricultura, ha implementado una línea de trabajo: las Mesas Agroclimáticas Participativas o MAPs, una estrategia que ha sido adaptada de una experiencia llevada a cabo en Colombia.
Este modelo busca co-construir soluciones a nivel local usando información agroclimática con el fin de adaptarse a la variabilidad y cambio climático.
La experiencia de estas Mesas ha sido documentada en el Manual Mesa Agroclimática Participativa (MAP) – Trabajo comunal, participativo, colaborativo y de co-construcción para el uso de la información agroclimática en las decisiones productivas prediales. En este Manual se describe paso a paso como se implementó la Primera MAP en Chile.
Se puede acceder al documento completo en el siguiente enlace: https://bit.ly/3vQNnxR



